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viernes, 18 de diciembre de 2015

De presentadoras a malas amas de casa

Escribiendo la entrada anterior me ha venido a la memoria el anuncio que la cadena de televisión France 3 hizo como homenaje a sus presentadoras y que retiró tan sólo unos días después por las acusaciones de sexismo. El anuncio, publicado el pasado 2 de octubre en la cuenta de Twitter de la cadena, pretendía ser una reivindicación de la inclusión de las mujeres en la cadena, pero resultó ser un mensaje más bien sexista.

En el vídeo se ven una cocina y una plancha incendiándose, una habitación infantil muy desordenada, rollos de papel vacío en el sueño del baño, un perro a la espera de ser sacado a pasear y un armario en el que falta un par de zapatos de tacón. “Ellas están en France 3. La mayoría de nuestros presentadores son presentadoras”, concluye.



Como si el que una mujer trabaje fuera de casa implicara que la casa se convierta en un desastre. Como si fuera la mujer la única que se ocupa de las tareas del hogar. En vez de mostrar a sus presentadoras como buenas profesionales, las representa como malas amas de casa. Cabe preguntarse también si detrás de ese spot, además de creativos, había creativas.

Al parecer, la directora de la cadena, Delphine Ernotte, no había visto el anuncio antes de su publicación, e incluso algunos creativos tenían sus reservas. El por qué se lanza un spot corporativo sin la aprobación de la directora de la cadena escapa a mi entendimiento. En un periódico no se publica un editorial a espaldas del director.

Un anuncio de esas características conlleva mucha preparación, ya que la imagen de la cadena está en juego. Algunos creativos tenían sus dudas respecto al spot, sí, pero ¿nadie vio que se estaba lanzando un mensaje completamente opuesto al que se pretendía dar? ¿O les dio igual? En este caso no se trata de una lectura oposicional realizada por el espectador, sino de un fallo en la construcción del mensaje. Un fallo que se podía haber evitado con una supervisión adecuada y, me atrevo a añadir, incluyendo a más mujeres en el proceso creativo, y no sólo como presentadoras.

Lo que las periodistas callan

Este artículo con el mismo título publicado en Pikara Magazine pone de relieve las dificultades que encuentran las periodistas en su trabajo por el mero hecho de ser mujeres. En él se relatan las experiencias de varias periodistas que a lo largo de su carrera han sufrido acoso o discriminación o han visto menospreciado su trabajo.

Si bien algunas de las situaciones que se describen podrían suceder en cualquier sector y son un problema de la sociedad en general y no del periodismo en particular (el acoso sexual no es exclusivo de las redacciones), hay algunos elementos que me parecen destacables.

Por ejemplo, se afirma que a las mujeres se les exige un aspecto físico más cuidado que a los hombres. Según datos del Proyecto de Monitoreo Global de Medios realizado en 2015, todas las presentadoras de las noticias analizadas en televisión tienen entre 35 y 49 años, mientras que en el caso de los presentadores el 97% tienen entre 50 y 64 años.

Estas cifras sugieren que a las mujeres se las valora más por su aspecto físico, mientras que a los hombres se les valora por su experiencia. Esto contribuye a menospreciar la experiencia y las capacidades de las periodistas y las sitúa más como una “cara bonita” que como profesionales. Y, dado que los medios son una referencia e influyen en la vida cotidiana, de esa manera se contribuye a trasladar esa visión de las mujeres como deleite visual u objeto de deseo también en otros ámbitos.

El artículo relata también cómo un antiguo jugador de fútbol, el “Loco Gati”, en pleno directo, le espetó a una periodista deportiva “No sabes lo que es una pelota, ¡andá a lavar los platos!”. Y no quedó ahí, sino que él siguió defendiendo su discurso sexista. Más grave incluso me parece el intento del presentador de excusarle, sin éxito, diciendo que tan sólo había intentado hacer una broma. Únicamente la insistencia del “Loco” en que hablaba completamente en serio hace que el presentador le diga, abochornado y tímidamente, que ya es suficiente.

En vez de reprimir esa falta de respeto hacia su compañera y ese insulto hacia todas las mujeres, primero lo excusa y después lo esconde debajo de la alfombra, restándole importancia. Una vez más, la audiencia recibe el mensaje de que actitudes como esa son “bromas” o no son tan graves.

Por último, me parece destacable la solución sugerida en el artículo, que pasa por la educación. A su propuesta de una asignatura sobre perspectiva de género en la carrera de periodismo, añadiría también una mejor educación en ese aspecto desde los colegios. Una actitud sexista no nace de la nada y no es tan fácil corregirla cuando la personalidad ya está formada. También sería necesario que los medios predicasen con el ejemplo, creando códigos éticos que contemplaran cómo solventar situaciones en las que se acose o se discrimine a las personas, tanto fuera como dentro de la pantalla.

martes, 15 de diciembre de 2015

Mujeres en los medios

En este vídeo, Megan Kamerik, presidenta de JAWS (Journalism and Women Symposium, o Simposio de Mujeres Periodistas), habla sobre la importancia de las mujeres en el periodismo; tanto participando como fuentes de información, como en su labor de profesionales de la información.


Kamerik se apoya en datos del Proyecto Global de Monitoreo de los Medios (GMMP), realizado por la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC) en 2010.  Según ese estudio, las mujeres son el sujeto de sólo el 24% de las noticias, cifra que se ha mantenido en el estudio que han realizado en 2015. Además, desempeñan un papel central en sólo el 10% de los casos, tres puntos menos que en 2010.

Una explicación a la falta de representación en los medios se encuentra en la falta de mujeres en las redacciones. Nuevamente según datos del GMMP, las mujeres forman tan sólo el 37% del personal de redacciones y corresponsales de radio, periódicos y televisión. En el caso de Europa, esta cifra se sitúa en un 41%.

Y lo que puede ser aún más perjudicial: suelen ser hombres quienes redactan las noticias sobre mujeres, lo que agrava el sesgo de género. Kamerik ofrece ejemplos de noticias sobre violaciones en las que se tiende a culpabilizar a las víctimas y a restarle importancia al delito.

En cualquier historia es importante conocer y ofrecer todos los puntos de vista, para que la noticia sea lo más completa posible y refleje la realidad con exactitud. Por eso es fundamental incluir también fuentes femeninas, especialmente en noticias que tienen que ver con mujeres. Para ello en ocasiones es imprescindible que la periodista sea una mujer.

En países árabes, por ejemplo, un periodista no podría acceder al ámbito privado de las mujeres, por lo que quedarían completamente excluidas de su historia. No sería posible conocer las vivencias de las mujeres durante las guerras (y no es pequeño el conflicto actual en los países árabes) sin la presencia de periodistas mujeres.

No se trata de una exclusión accidental, sino de un acto consciente. Un medio decide a qué periodista asigna la noticia; y éste decide qué enfoque darle, a qué fuentes acudir, qué importancia darle a cada dato, etc. Los datos reflejan que los periodistas son menos propensos a acudir a fuentes femeninas que las periodistas. Así pues, para que los medios no ofrezcan una imagen distorsionada o sesgada de la realidad, es imprescindible que cuenten con mujeres, tanto dentro como fuera de las redacciones.